sábado, 30 de julio de 2011

BOLETÍN DIGITAL AGOSTO-2011

EL SILVESTRISMO Y SU INCIDENCIA EN LA POBLACIÓN DE AVES SILVESTRES


Macho de Pardillo (Carduelis cannabina) uno de los fringílidos que se cazan para silvestrismo

Dentro de las noticias de este mes, nos ocupábamos del silvestrismo, esto es, la captura de especies como jilgueros, verderones y pardillos para su adiestramiento para el canto, cría e hibridación en cautividad con otras especies, práctica que ha denunciado la SEO/BirdLife, contraviene la Directiva 2009/147/CE, relativa a la conservación de las aves silvestres, en la que se prohíbe, con carácter general, la captura de cualquier especie de ave, excepción hecha de las recogidas en el Anexo II (aves cinegéticas) o en el Anexo III (especies sujetas a comercialización), lo que se señala no es el caso de los fringílidos, que, en consecuencia, no deberían poder ser capturados con fin alguno.

La organización conservacionista se basa para llegar a estas apreciaciones en un interesante trabajo que ha hecho público y que ha efectuado por encargo del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino para analizar y aportar una primera aproximación científica y de interpretación jurídica que ayude a establecer niveles cuantitativos en la captura de fringílidos, y dar así cumplimiento al artículo 57 de la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, así como a la Directiva Aves.

En el informe, al que ha tenido acceso Proyecto Sierra de Baza, se hace un pormenorizado balance de las capturas mínimas autorizadas por especie entre los años 2003 y 2007 en que se centra el estudio estadístico, pone de manifiesto como es muy alto el número de permisos concedidos para llevar a cabo esta actividad durante los años estudiados que van de 16.439 en el año 2006 a 33.718 en el año 2005 con un promedio anual de 21.585 permisos, siendo Andalucía la comunidad que más autorizaciones ha concedido.

En el informe de SEO/BirdLife se destaca como la autorización de la captura de fringílidos vulnera la legislación europea, y ha solicitado a la Junta de Andalucía, al igual que a otras Comunidades Autónomas, la suspensión de estas autorizaciones, destacando como el elevado número de ejemplares que ya existen en cautividad –se capturan cientos de miles cada año- permite en estos momentos la cría sostenible y el suministro de aves a los silvestristas sin temer los efectos de la consanguinidad, por lo que consideran que no hay razones válidas para seguir depredando sobre las especies silvestres año tras año.

Por nuestra parte no vemos tampoco razones válidas para que se siga amparando este tipo de prácticas de caza, que ocasiona importantes daños –muchos de ellos irreversibles- en la población de aves de modo general, y no solo a las que son objeto de concreta captura, y es que en nuestros trabajos de campo, particularmente en la fotografía de aves en libertad, hemos podido constatar como en las fechas que se autoriza esta práctica (en el período estival del 10 de julio al 21 de agosto, inclusives) se solapan en muchas ocasiones con el período de una segunda cría en muchas aves, bien por que habiendo perdido la primera se lanzan a la segunda o por que las bondadosas condiciones naturales encontradas por la especie en ese concreto año los anima a una segunda nidada. Habiendo podido comprobar cómo los animales que han sufrido su captura por una red cuando se han aproximado a beber a un lugar, aun cuando sean posteriormente liberados, por no tratarse de alguna de las especies autorizadas, NO VUELVEN DESPUÉS A ESTE LUGAR MÁS, lo que puede suponer que si éste era el único punto de agua disponible en el lugar de cría, lo que es muy frecuente en entornos semiáridos como el sur y este de España, se tengan que marchar a otras zonas para sobrevivir, lo que implicará el abandono y con ello la muerte de su prole. O, casos aún más evidentes: ¿qué pasa con los hijos que están en el nido cuando es cazado el progenitor/es que los alimenta...?

El silvestrismo es un sistema de caza de fringílidos muy dañino para las aves, a las que se les pueden ocasionar también otros daños colaterales en su captura como fracturas, pérdidas de plumaje o muertes por infarto, ante la situación de estrés a la que se ve el ave al verse atrapada por una red, lo que desmiente -en gran medida- el lema en que se basan los defensores de esta práctica cinegética: "el silvestrismo una caza sin muerte". Sin contar los ejemplares que no soportan la cautividad y mueren. Por lo que nos unimos a la petición de que se prohíba este tipo de prácticas cinegéticas en el medio natural, al no existir razones científicas ni racionales que permitan se siga cazando estas especies silvestres de aves, con incidencia en el resto de especies, que tan beneficiosas son para el hombre.

La Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA



Más contendios e información en la revista digital de agosto-2011, núm. 146. Año XIII:


lunes, 4 de julio de 2011

BOLETÍN DIGITAL JULIO-2011

EL CONEJO COMO ESPECIE CLAVE DE LA CADENA TRÓFICA Y SU RIESGO DE SUPERVIVENCIA

© José Ángel Rodríguez
Conejo fotografiado en su hábitat natural en una zona adehesada


El conejo es una de las llamadas especies claves o esenciales de la cadena trófica de la fauna ibérica, de modo que se ha estimado que en mayor o menor medida dependen de él unas cuarenta especies, por lo que se ha considerado a este animal como una especie básica en el conjunto de las especies que integran la fauna del monte mediterráneo, lo que supone que su desaparición o disminución puede afectar directa o indirectamente a las especies que dependen de él como alimento, tales como el grupo de los carnívoros, sin excepción, aves como las medianas y grandes rapaces diurnas y nocturnas o a reptiles como la culebra bastarda o la culebra de herradura o el lagarto ocelado, además del jabalí y del erizo (Erinaceus europaeus). Aun cuando el caso más llamativo es el del lince (Lynx pardinus), cuya alimentación básica está integrada en un 70/90 % por conejos, de forma que se ha considerado que la causa que más ha influido en la disminución de los linces, hasta colocarlos al borde de la extinción terminal, ha sido la disminución de la población de conejos por las plagas sufridas por este animal, a las que haremos más detallada referencia más adelante.

Una de las características más importantes del conejo, es la de su extraordinaria fecundidad y capacidad para reproducirse. De modo que se ha calculado que la descendencia de una sola pareja, que no tenga interferencias negativas para su desarrollo, puede alcanzar la increíble cifra de 1.848 individuos. Ello motivó que en el año 1952 un medicó francés, el tristemente famoso Doctor Armand Delille, inoculó el virus de la mixomatosis a unos conejos que al parecer producían daños en sus viñedos, transmitiéndose el virus de unos ejemplares a otros por los mosquitos y las pulgas de los propios animales. La enfermedad que se creó es de tal virulencia que se extendió rápidamente por toda Europa, detectándose su presencia en el norte de España en el año 1953 y en el sur en el año 1959. Tal fue la mortalidad que ocasionó la mixomatosis que en algunas comarcas murieron entre el 95 y el 100 por ciento de la población de conejos.

Cuando la población de conejos comenzó a recuperarse de este mazazo, hizo acto de aparición otra epidemia: la enfermedad vírica hemorrágica (EVH), producida por un virus también creado por el hombre, que fue descrito por primera vez en China y que en el año 1988 también fue detectado en España.

Las incidencias de una y otra enfermedad se complementan en el conejo, de modo que mientras que la mixomatosis afecta a los conejos de modo fundamental en los meses de calor, la EVH lo hace en los meses fríos. Entre ambas han reducido a un 10 % la población de conejos, que se han visto exterminados localmente de muchos lugares.

Una especie en riesgo de supervivencia y con ello las que dependen de él

La esperanza se encontraba puesta en una vacuna la llamada vacuna Mixoima-VP60 que actúa contra las dos enfermedades del conejo, que fue probada con éxito experimentalmente en la isla del Aire en Menorca, donde había censados una población de 300 conejos, siendo vacunos 75 individuos, destacándose en los informes de seguimiento como todos los conejos vacunados consiguieron la inmunidad frente a esta dolencia, mientras que en el 45 % restante se detectaron anticuerpos. Las pulgas y el contacto entre los propios animales actúan para la propagación de la vacuna de unos ejemplares a otros con un relativo éxito, lo que había despertado grandes esperanzas que ahora se han visto rotas, con la reciente noticia que hemos encontrado en los medios de comunicación especializados en información medioambiental y que se hacían eco de una rueda de prensa celebrada el pasado 27 de mayo en la sede de la Fundación Biodiversidad, en Madrid, haciéndose público en el transcurso de la misma un reciente dictamen de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios, en el que se destaca como no se ha considerado viable esta vacuna por no estar asegurada su capacidad de transmisión de conejos vacunados a otro no vacunados, habiéndose descartado el empleo de la vacuna al considerar que es imposible vacunar individualmente, como sería necesario, a todos los conejos silvestres, aun cuando sí se ha comprobado que los vacunados quedan inmunizados ante la enfermedad, los que nos parece un avance tan importante como para no descartar ya su uso, si es que no hay otras razones inconfesables para que no se haya puesto ya en el mercado esta vacuna, y se permita que continúen muriendo miles, millones, de conejos todos los años con la grave incidencia en la cadena trófica que ello representa, sin darle una efectiva solución a esta gravísima problemática.


La Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA

Más información en la revista digital de julio-2011, núm. 145. Año XIII